En la actualidad estoy realizando un master y el pasado fin de semana surgieron muchas cosas interesantes que en las próximas semanas intentaré desarrollar en el blog.
Una de ellas fue la importancia de la “idea feliz” y la importancia de la ejecución de dicha idea. Curiosamente Eduardo Manchón ha hecho una reflexión muy buena sobre el tema en el blog de Alzado.
Se dice que de cada 50 ideas 1 es buena (estadísticamente hablando), por este motivo en algunas empresas realizan grupos de brainstorming y el ganador no es el grupo que genere mejores ideas, sino el que genere más por muy descabelladas que parezcan dichas ideas. Luego en un segundo proceso ya se desecharán las malas.
También hablamos de la tendencia que tenemos cuando alguna idea triunfa de decir “que mala suerte, eso se me había ocurrido a mi antes” sin darse cuenta que a cada persona se nos ocurren miles de cosas al día.
Lo verdaderamente importante es la actitud y la ejecución ante nuestras ideas.
Actitud
Puedes tomar una actitud pasiva ante lo que se te ocurre o por el contrario ponerte manos a la obra.
Una vez que te has puesto manos a la obra puedes comportarte de muchas maneras, algunas de ellas son:
Venda antes de la herida: Lo voy hacer pero tampoco me voy a esforzar mucho no sea que haga el ridículo y encima pierda el tiempo.
Fusilar: Veo lo que hace la competencia y hago lo mismo pero con mi logo (que por cierto es mucho más bonito que el de la competencia)
Valor añadido: Veo lo que hay en el mercado y estudio las debilidades que tiene el producto tal y como está en el mercado y en un proceso de mejora continua empiezo a desarrollarlo.
Ejecución
Cada día salen muchos productos y servicios pero en la mayoría de los casos los que funcionan no son por que sean novedosos sino porque están bien desarrollados.
Es aquí donde en mi opinión tenemos que hacer hincapié ya que una idea no muy novedosa la podemos convertir en un exito, del mismo modo que una idea excelente la podemos convertir en un desastroso proyecto.