Saber delegar no es tarea fácil, muchas veces cuando dirigimos un equipo humano no somos conscientes de la importancia de delegar y lo que es más importante delegar bien.

En la mayoría de las ocasiones llamamos delegar a “repartir” tareas sin ofrecer capacidad de decisión, simplemente ordenamos tareas de la siguiente forma:

“envíame este mail a con el siguiente texto”
“hazme este informe destacando tal cosa”

A este tipo de delegación se le llama Delegación de Tareas de ejecución.

A mi entender la verdadera delegación es aquella en la que delegamos tareas directivas y entre las tareas directivas sólo las tareas directivas con capacidad de mando.

Delegar es un arma muy potente y como tal muy peligrosa si se utiliza mal.

Convertir delegar en esquivar decisiones o responsabilidades es una práctica más común de lo que en principio pueda parecer.

Principios de la delegación:

- Principio de claridad

- Principio de proporcionalidad

Autoridad que delego proporcional a las tareas delegadas

- Principio de igualdad

Autoridad que delego proporcional a la responsabilidad exigida

Lo más importante es tener en cuenta que la Responsabilidad no se delega NUNCA, lo que se delega es la autoridad

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